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Andrew Bargsted, protagonista de Mala Junta: “Como actor tengo la responsabilidad de darle voz a los que no la tienen”

Andrew Bargsted (23) es el  multifacético protagonista de las cintas Nunca vas a estar solo (Álex Anwandter) y Mala Junta (Claudia Huaquimilla), recientemente premiada en la última versión de Sanfic con el premio KinKinêma, reconocimiento que distingue los trabajos audiovisuales que resaltan el territorio chileno como locación de sus films, ya que la película se grabó en San José de la Mariquina en la Región de Los Lagos.

Conversamos con Andrew sobre su personaje Alejandro (alias Tano) durante el Festival de Cine de Seattle, donde Mala Junta fue parte de la competencia internacional.

¿Cómo fue tu llegada al equipo de Mala Junta?
Claudia se interesó en mí cuando me vio en un video en YouTube, donde yo promocionaba una obra de teatro del 2014. Ella me explicó que le interesó mi manera de hablar. Entonces me hizo unas pruebas de cámara en el marco de un casting reducido y después de algunos días me llamó, me habló del proyecto y juntos nos embarcamos en esta aventura.

¿De qué manera se fue trabajando la creación de tu personaje?
El guión daba muchas pistas de cómo construir el personaje, pero a la vez las las acciones eran concretas. El personaje vivió diversas experiencias y yo tenía que adaptarme en función de lo que la realizadora quería mostrar. Entonces revisé, por ejemplo, de manera superficial, diferentes materiales sobre los niños que viven en el Sename. Sin embargo, mi trabajo fue más que nada intuitivo, tomando como referencia situaciones personales, experiencias de amigos y las conversaciones que íbamos teniendo con el elenco de la cinta y con la realizadora que fueron enriqueciendo mi trabajo. El equipo trabajó de manera frenética en San José de la Mariquina, fueron 26 días haciendo 5 ó 6 escenas diarias. La construcción del personaje fue casi natural  y se fue enriqueciendo y construyendo en equipo.

¿Con qué temáticas de la cinta te sentiste identificado?
Todos los temas me tocan de una forma o de otra, pero lo que tuvo más sentido para mí fue la marginalidad de los personajes, sobre todo del Tano y el Cheo, sus distintas maneras de vivir en el mundo. Ellos son personajes que no son escuchados por la sociedad, ni por el Estado, ni por sus familias. Nosotros mismos no podemos hacernos cargo de ese tipo de personas, consciente o inconscientemente queremos esconderlos debajo de la alfombra y hacer caso omiso de su existencia. Creo que como actor tengo la responsabilidad de darle una voz a todos aquellos que no tienen una.

¿Qué te evoca la frase “mala junta”?
“Mala junta” es una etiqueta que se pone en Chile, sobre todo los padres a amigos de sus hijos que no consideran “buenos”. Yo fui personalmente etiquetado de “mala junta”, para sorpresa de mi madre para quien yo era “un angelito”. El hecho de poner etiquetas para catalogar a las personas es nefasto. En la película, dos jóvenes inician una bella amistad donde cada cual se identifica con el otro, crecen y aprenden de la experiencia de cada uno , así que no tienen nada de “mala junta”.

La relación padre e hijo es uno de los puntos fuertes de la cinta, ¿cómo fue tu relación con Francisco Pérez-Bannen?
Francisco es un gran actor, yo aprendí mucho de él, ya que es un artista comprometido y generoso. Conversamos mucho sobre el guión, las escenas, sobre las diferentes temáticas, nuestras experiencia de vida y creamos así una relación de complicidad que creo que se transmite a través de nuestras escenas juntos. En la cinta la relación de padre e hijo es compleja, ellos no se conocen,  porque nunca han experimentaron esa relación, sin embargo padre e hijo, crean una complicidad frente a la ignorancia del lazo y juntos logran crear un lenguaje propio.

Como con tu relación en la película con Cheo, ¿te ha ocurrido que alguien te haya sorprendido, que te haya mostrado una cara de su personalidad y después descubres que tiene otra?
Sí, ha habido gente que me ha sorprendido y es como si todo fuera patas pa’ arriba. Creo que, particularmente en la relación de estos personajes, Tano se da cuenta que Cheo ha guardado facetas de su personalidad, las que no ostenta, que son una fuerza íntima. Tano se da cuenta, al mirar a Cheo, que existe la posibilidad de tener sentido de pertenencia con algo, en este caso con una cultura, con una ideología. Cheo, por su parte, nota que puede ser más choro, que puede defenderse.  Es por eso que el nombre la cinta es acertado, porque ambos aprendieron que no eran una mala junta, se enseñan mutuamente.

¿Qué actores te inspiran?
Muchos, chilenos particularmente, porque tengo una relación más real con ellos.  Me encanta el trabajo de Néstor Cantillana, cada vez que lo veo me sorprende; Claudio Riveros, que es un actor de teatro y de cine me gusta porque es muy selectivo; a Catalina Saavedra con el soló hecho de escucharla yo aprendo, cada chiste, cada gesto es aprendizaje, y Paula Zúñiga, su trabajo con la emoción es grande y yo la admiro mucho.

¿Cuáles son tus planes en el  futuro?
Estoy haciendo una obra de teatro ahora, ensayando. La obra es una versión libre de El Acorazado Potemkin, de la vida de Eisenstein. Tomás Henríquez es el dramaturgo. Él es muy joven, pero es una de las promesas de la dramaturgia chilena. También tengo proyectos en la televisión.


Profesora, sicóloga. Formación en cine: guionista, análisis y crítica de cine. Estudios en Chile, Francia, Bruxelles y EE.UU. Geek de cine y cultura.

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