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Cine y Pueblos originarios ¿Soy la persona correcta para contar esta historia?

El conversatorio en sección Industria “Protocolos Cine y Pueblo originarios. Experiencia desde Cánada, Conocernos” organizado por el Festival Internacional de Cine Antofadocs se desarrolló en el auditorio del Ministerio de Obras Públicas de la ciudad de Antofagasta el pasado Sábado 11 de noviembre.

En el panel participó como invitado Jesse Wente (Canadá), originario del pueblo Ojibwa, curador, productor y orador público con destacada trayectoria en la industria audiovisual, defensor y activista de los derechos indígenas y Primeras Naciones. Miembro del Consejo de las Artes de Canadá y Toronto Arts Council.

“En este momento en el mundo el lugar que más ha avanzado en el tema de los protocolos es la comisión fílmica de Australia (The Australian Film Commission (AFC)). Ellos iniciaron el proyecto Film Australia que inicia el año 2009 desarrollando los protocolos y formatos para la filmación dentro de comunidades Indígenas”- J.Wente

En nuestro país existe Film Commission Chile (FCCh), marca estatal creada por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), miembros de la Red de Comisiones Fílmicas en Latinoamérica (LAFCN) y a nivel international (AFCI), sección estatal que según su visión busca “Contribuir al desarrollo audiovisual nacional mediante el desarrollo descentralizado y equitativo de la industria y, la atracción de proyectos audiovisuales internacionales, extendiendo a la comunidad todos los beneficios culturales, sociales y económicos que esto conlleva.”

La Comisión Fílmica de Chile creada el año 2011 es una oficina especializada que busca aumentar el impacto económico de la industria audiovisual nacional. Es sin fines de lucro y ofrece liderazgo y coordinación entre organismos estatales, proveedores de servicios, empresas y otros sectores de la industria. Apoya y promueve los rodajes de obras audiovisuales, nacionales e internacionales en el territorio y considera desarrollar buenas prácticas de trabajo y colaboración entre la industria audiovisual, las administraciones municipales y la sociedad en general.

A nivel regional, antecedente de Film Commission Chile, las comisiones fílmicas que funcionaban en algunas ciudades como Valdivia y Araucania se comenzaron a reunir en busca de valorizar y proteger la conservación de los recursos naturales y los valores culturales ligados a los ambientes naturales existentes; en los Parques Naciones de Chile, zonas protegidas y reconocidas como Reservas de Biosferas por la UNESCO (Reserva de Biosfera Araucarias – RBA).

Creando desde el año 2009 la ONG “FILM IN CHILE” fundada por Bettina Bettati de la comisión fílmica de Valdivia, miembro de AFCI junto a Rodrigo Ardiles, de la Comisión Fílmica de la Araucanía.

“Cada región tiene sus propias necesidades, es imperativo tener una comisión fílmica que ayude a incrementar el número de producciones”

Bettina Bettati – Film in Chile.ORG

Actualmente, Film in Chile (ONG) funciona como un organismo técnico, multi-disciplinario que promueve el desarrollo del área audiovisual y del turismo, incentivando nuevas oportunidades económicas y culturales, generando el vínculo entre comunidades locales e industria cinematográfica y televisiva”. Y trabaja de forma colaborativa con la Comisión Fílmica estatal “Film Commission Chile”.

Film Australia, un referente en la creación de protocolos de filmación.

Jesse Wente, comenta el contexto que vive Canadá actualmente, donde existe una oficina de filmación que se dedica solo al trabajo con comunidades y los proyectos asociados a estas. Y destaca al modelo aún más avanzado en el mundo que existe actualmente creado por Australia, referente mundial.

Esta guía creada en Australia lleva de título “Pathways & Protocols, a filmmaker’s guide to working with Indigenous people, culture and concepts”, un documento que Jesse Wente nos invita a conocer en el siguiente link: https://www.screenaustralia.gov.au/getmedia/16e5ade3-bbca-4db2-a433-94bcd4c45434/Pathways-and-Protocols.pdf

¿Soy la persona correcta para contar esta historia?

Como cineastas, Wente nos plantea importantes preguntas que a pensar antes de iniciar cualquier proyecto que vincule temas de comunidades y territorios:

– ¿Por qué quiero contar esta historia?
– ¿Soy yo la persona correcta para contar esta historia? Sobre todo si se trata de temáticas de pueblos originarios.
– ¿Qué efectos podría tener la historia en la gente de las comunidades?
– ¿Cómo se mostraría el territorio?
– ¿Qué daño sufrirían los derechos de propiedad patrimonial durante el proceso?

El protocolo de Film Australia, está basado en un estándar de conducta ética y de confianza. Es efectivo si se realiza de forma voluntaria y como acuerdo de beneficio mutuo entre las comunidades y producciones fílmicas, aplicado a los distintos géneros y formatos. Tiene el objetivo de generar un vinculo honesto y justo entre cineastas y comunidades, no puede fiscalizar, no existe normas estatales ni códigos en la ley que lo regulen.

Caroline Pavez, invitada también en el panel de conversación, es una destacada productora audiovisual, miembro de la agrupación PROA, organización sin fines de lucro que busca rescatar y poner en valor el patrimonio cultural de Punta Arenas apoyando y contribuyendo a los proyectos cinematográficos desarrollados en la zona, dio a conocer experiencias de trabajo que sucedieron en torno a producciones donde se involucraron hechos de falta de confianza y valores éticos.

“Respecto a mi experiencia de pueblos originarios, se pueden sacar múltiples temas, pero tienen que ver con la ética, con la dignidad del pueblo y la moral como extranjero, como explorador que habla sobre otro, la “otredad”, que es el concepto filosófico que trata de cómo yo veo al otro distinto a mi”

Caroline Pavez – Agrupación Cultural PROA

Jorge Donoso, de Antofagasta Film Commission, invitado también en la mesa de conversación, manifestó su visión frente al vinculo que actualmente existe entre las comunidades y cineastas en la región. Considerando los presupuestos que se consideran en producciones desarrolladas en la región de grandes y pequeñas compañías nacionales o internacionales estudiadas por la ONG.

“Las productoras vienen directo y hacen el vinculo con las comunidades, no pasan por la comisión. A veces pasan por la municipales que otorga permisos, pero no es siempre…”

Jorge Donoso, coordinador territorial Antofagasta Film Commission

Antofagasta se destaca por ser zona minera y turística en potencia, por sus recursos naturales es una zona activa en el  desarrollo de producciones audiovisuales. El desierto del norte grande y San Pedro de Atacama son zonas vulneradas que no aplican ningún protocolo que proteja a las comunidades en proyectos que se vinculen a ellas e integren temáticas referidos a su cultura, su pueblo y/o su territorio indígena en todas sus expresiones.

Un fin en común que compartimos todos, un acuerdo de confianza con las comunidades.

Para establecer un protocolo con una comunidad indígena o un territorio protegido, es recomendable que el proyecto sea acogido por la comisión fílmica de la zona. En una primera instancia, se debe realizar una consulta, donde se establece en un trabajo colaborativo realizado por ambas partes, un documento escrito y revisado por todos los miembros donde se destaquen lineamientos, un acuerdo de confianza totalmente voluntario, involucrando a las comunidades a conocer los procesos de la industria audiovisual, se establecerán los objetivos, la forma de producción, quiénes verán la obra y otros detalles; cómo se muestra el territorio, si hay objetos o espacios sagrados y lugares ceremoniales permitidos o no permitidos para grabar. Todo debe estar informado y escrito. Considerando que hay ciertas ceremonias e instancias donde nunca se realizarán grabaciones ni permisos, son ceremonias privadas sin acceso y no son negociables. Ambas partes deben respetar el acuerdo de confianza y el protocolo se hará efectivo.

Aunque la historia no sea de temática indígena y esté en un contexto territorial se debe generar el permiso. Implica el derecho de personas, de la historias o relatos autorales, buscando evitar la Folclorización de otras culturas.

“En Australia se realizaron estos protocolos con un abogado indígena durante muchos años, todos los protocolos se deben realizar con las comunidades, desde un lineamiento más bien general que después la comunidad lo formaliza y se convierte en un protocolo establecido. Esto hace la diferencia del trabajo colaborativo, más que la consulta indígena, versus lo que es un permiso establecido por ambas partes”

“En el fondo se convierten en una ley únicamente si hay una acogida del estado. Pero en general es un acuerdo de lineamientos y protocolos básicos y voluntarios. La oficina en Australia que maneja el tema de contenidos indígenas en filmaciones fiscaliza de manera ética y voluntaria a las producciones y su trabajo con las comunidades. Y facilitan los procesos de trabajo establecimiento de normas”

Jesse Wente, Consejo Artes de Canadá

Un Protocolo no actúa como una censura creativa al autor.

La mayoría de la gente que hace cine en los territorios de pueblos originarios no es necesariamente descendiente indígena, lo que causa una preocupación y pone en debate uno de los grandes temas: la censura creativa. La libertad de poder explicar un guión como se quisiera. Entonces, ante esto, la oficina fílmica no censura, sino que crea el vinculo entre la comunidad, los realizadores y el territorio.

Por ejemplo si una producción tiene una película con temática racista, la comisión fílmica no la puede censurar, si no que realizará el vinculo con la comunidad y se explicara el proyecto. La comunidad decidirá si se realiza o no, son ellos quienes tienen los derechos sobre el tema.

Se busca empoderar a las comunidades para que ellos sean mucho mas determinantes y ellos mismos puedan decidir si la persona tiene el derecho a contar una historia desde afuera, estimulando a que se cuente historias reales y autenticas. Informándoles acerca de los valores de la industria audiovisual y cómo negociar sus derechos. Esta es la forma de combatir un mal vínculo que se puede dar entre las productoras y las comunidades; con información y comunicación.

El protocolo incluye todas las etapas, desde la pre-producción, el rodaje, la post-producción, el marketing y la distribución en salas y festivales. El área de la comercialización de la película debe estar informado antes de filmar. Considerando si la película tiene éxito comercial y tiene planes de distribución con ventas. Su resguardo y protección, dónde quedará la película guardada, qué cinemateca la acogerá. El protocolo además hace una diferencia concreta entre el documental y la ficción.

Tiene que ser un convenio reciproco, entregando parte de las ganancias de la película, un porcentaje y los derechos se deben negociar. Algunas comunidades pueden quedarse con todos los derechos de la exhibición de la obra o establecer que un miembro de la comunidad este presente en las exhibiciones (En ejemplo).

La libre expresión es un tema que ha sido el mayor obstáculo para establecer los protocolos, el documento respeta los proyectos y su forma de ser contados. Es de libre expresión y no censurará una obra. La Comisión Fílmica será solo un apoyo para llegar a las comunidades.

“Los colonizadores tenían leyes donde les prohibían a los pueblos indígenas hablar sus lenguas e incluso reunirse. Entonces, esto es una manera de proteger los derechos de nuestras historias. Ya que ese legado fue robado y esta es una forma de recobrarlo. Cualquiera puede hacer un producto audiovisual, la diferencia está que ahora nosotros estamos organizados y podemos decir “tu película es mala” y esto ahora tiene un peso social. Validando su distribución y visionado.”

“Cuando hablamos de libre expresión estamos hablando de una retórica puramente intelectual, que funciona para pocos en la realidad. El protocolo está hecho para beneficiar a las comunidades, de una u otra forma a los agentes externos y busca reivindicar los derechos que no tuvimos durante muchos años. Ahora somos nosotros los que decidimos si la película es buena o no, y podemos decirlo públicamente. Nosotros la validamos.”

“Se nos quitó la soberanía narrativa y es lo que estamos tratando de recuperar. Es un tema que abarca mucho más, territorio, soberanía y derechos humanos…las mineras. Nosotros no fuimos libres, lo que hace el protocolo es re establecer este trato tan colonial. Ellos pueden contar, pero nosotros podemos decirle, dónde, cuándo y cómo hacerlo”

Jesse Wente, Consejo Artes de Canadá, invitado Antofadocs

Mientras no existan iniciativas tributarias para las productoras será muy difícil en Chile implementar un protocolo de trabajo con las comunidades que sea efectivo. Lo importante para comenzar es plantearse las preguntas sobre nuestros vínculos que actualmente tenemos con los pueblos originarios y el territorio.  El respeto hacia el patrimonio cultural y social desde el cine.

Fuente:

www.filmcommissionchile.org 

www.filminchile.org


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