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Dos Orientales: una historia con énfasis en el diá...

Dos Orientales: una historia con énfasis en el diálogo intercultural

Dos Orientales (Sofía Casanova y Sofía Córdoba) es un documental realizado por un equipo multidisciplinario proveniente de Uruguay, Japón y Chile, que narra la historia de cómo dos artistas de países completamente diferentes se conectan a través de la música: Tomohiro Yahiro (Japón) y Hugo Fattoruso (Uruguay). Ambos orientales ríen y desdibujan meridianos, invitando al espectador a descubrir la riqueza de embarcarse en la exploración de otras culturas.

La obra propone una mirada sobre la amistad cultivada entre estos dos músicos; la fascinación de un japonés por el candombe y la admiración de un uruguayo por la filosofía y el metodismo nipón. A través del relato vamos conociendo la historia del dúo y cómo sus músicas fueron migrando y encontrando su sello. De sus palabras se desprenden anécdotas y canciones que cruzan océanos y continentes, en una narrativa que enfatiza el diálogo intercultural.

En Galaxia Up entrevistamos a la co-directora y productora de la película, Sofía Casanova, quien ahondó en la realización de este documental.

¿En qué momento llega a ustedes esta historia y deciden crear Dos Orientales?
Fue una iniciativa de Florencia Arbiza, productora artística que tuvo la oportunidad de compartir con Hugo Fattoruso en Corea del Sur, durante una feria a la que él fue invitado por el percusionista Tatita Márquez para representar a nuestro país. Allí le contó que en marzo de ese año (2013) estaría de gira por Uruguay con su dúo Dos Orientales, junto a Tomohiro Yahiro, su amigo japonés. Florencia le preguntó si tenía algo registrado del dúo en video y si le interesaba grabarlo. La historia transcurre, entonces, en el concierto que dieron en la reconocida sala Zitarrosa de Montevideo en 2013, como hito e hilo conductor que abre la investigación y el desarrollo de la narrativa, sumando giras por Uruguay y Japón en las que se recorren ciudades como Punta del Este, Piriápolis, Tokio, Yokohama y Sendai, entre otras.

¿Desde qué punto de vista abordaron la historia?
Cuando nos fuimos adentrando en la historia de estos dos maestros, el asombro nunca paró de crecer. Fuimos descubriendo que había mucho que contar de ellos, de su encuentro y de su música, por lo que tomamos esa ruta, la de conocer sus rasgos como personas y mostrar cómo desarrollaron su trabajo en conjunto, a través de una sólida y respetuosa amistad, basada en la admiración y la alegría.

¿Cuánto tiempo les tomó realizar el documental y cómo lograron financiar los viajes?
Comenzó siendo un registro de su gira por Uruguay en 2013, con la idea de hacer un DVD musical. Pero, a medida que fuimos acompañándolos en las giras, conociendo más de ellos y su historia, fue surgiendo la confianza y el disfrute a cada paso. Surgió también por un tío cineasta, Guillermo Casanova, quien nos recomendó hacer el documental.
A principios de 2014 teníamos avanzado el desarrollo de la idea y empezamos a presentar el proyecto a distintos fondos, al mismo tiempo que fuimos armando distintas estrategias de financiación. Una de ellas fue hacer crowdfunding para poder viajar la primera vez, lo que fue una experiencia muy interesante, pues nos ayudó a difundir el proyecto, gracias también al apoyo del colega chileno Javier Ayala y al director de arte, Cristóbal Severin. Sin embargo, la verdad es que sin la ayuda de nuestras familias no hubiéramos podido llegar a Japón. Afortunadamente, llegando a Tokyo, conocimos muchos seguidores de Dos Orientales, quienes también posibilitaron que los viajes fueran exitosos, además de tener la oportunidad de volver en 2015.

¿Qué lugares de Uruguay y Japón recorrieron y qué hitos marcaron el desarrollo del documental?
En Uruguay los seguimos por Piriápolis, Punta del Este, Canelones y, finalmente, en su show más grande en la Sala Zitarrosa de Montevideo. Este concierto lo registramos a cinco cámaras y grabamos el audio por pistas. Además de ser una de las salas más emblemáticas de la capital uruguaya, fue una función llena de gente y la idea, desde un principio, fue que este fuera el hito e hilo conductor de toda la historia.
En Japón estuvimos mayoritariamente en Tokyo y sus alrededores, con excepción de cuando fuimos a la ciudad de Sendai, que está a seis horas al norte de Tokyo, Nagoya y Yokohama. Sin duda, cada lugar que conocimos en Japón marcó un hito en la vida del equipo,  ya que en ese recorrido fuimos contemplando y comprendiendo distintos aspectos de la cultura japonesa, fundamental para el proyecto. Con esos aspectos jugamos haciendo comparaciones entre ambos Orientes.

¿Cómo recibe el público uruguayo y japonés esta fusión musical?
Es una fusión rica en matices, principalmente, de jazz y candombe entre otros ritmos afrolatinos. La fusión es agradable y familiar, invita a imaginar paisajes. Es música visual, cinemática, por lo que las audiencias son gratamente sorprendidas, porque se ve a los músicos disfrutar mucho haciendo música juntos, se siente alegría y soltura con una fina ejecución.

¿Cuál será el circuito de distribución del documental?
En octubre de 2016 hicimos una función especial en el marco del Festival Phono-Cinema sobre cine y música, que se lleva a cabo en México y Montevideo. Fue una primera salida al público, especialmente para la familia y los colaboradores involucrados en el film. Felizmente, en mayo de ese mismo año ganamos un fondo para post producción, gracias al cual hoy el documental está saliendo del horno.
Tendremos una proyección al aire libre en Montevideo el próximo año, a coordinar por parte de la institución que otorga el fondo, Locaciones Montevideanas. Además, estimamos hacer un estreno comercial en Uruguay el próximo año, en marzo de 2018. Mientras tanto, presentaremos la película en todos los festivales posibles, que si nos resultan son grandes oportunidades de estrenar en distintas partes del mundo, sin cerrarnos tampoco a algún posible acuerdo para exhibirlo en TV cable.

 


Realizadora cinematográfica egresada el 2013 de la Universidad Mayor con el documental “Maquina Oxidada”, que participó de la muestra en el nuevo Festival de la Habana en Cuba. Actualmente se encuentra en postproducción de su ópera prima: Pëlokelan, largometraje de ficción.

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