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El viento sabe que vuelvo a casa de José Luis Torr...

El viento sabe que vuelvo a casa de José Luis Torres Leiva

El viento sabe que vuelvo a casa, un título que nos evoca poesía y simpleza, es un viaje creativo que emprende como protagonista el cineasta chileno Ignacio Agüero (Cien niños esperando un tren, 1988; El diario de Agustín, 2008) hacia la isla Meulín en Chiloé. El contexto; preparar su primer largometraje de ficción a partir de un antiguo proyecto documental. Un proceso de creación que el director chileno José Luis Torres Leiva (Obreras saliendo de la fábrica, 2005) expone casi como un reflejo personal de cómo la ficción y la realidad se relacionan con el director. O mejor dicho, cómo el director se integra a un contexto real para transformarlo en una ficción narrativa, mientras descubre a los personajes e investiga el misterioso mito de la desaparición de dos jóvenes en los años ’80.

Es a partir de esta columna vertebral que la película va descubriendo, a través de sus protagonistas, las diferentes tradiciones y contextos del mestizaje en esta aislada zona, donde el valor de los apellidos (autóctonos versus colonos) es uno de los antecedentes que origina el conflicto de la historia. ¿Ha sido siempre un tema en Chile el apellido que llevamos? Al parecer sí, si se analiza a partir de la política y el acceso a la educación. Como un fantasma que habita entre nosotros desde el origen del mestizaje.

Desde ese pasado, que evoca algo de nostalgia, también se hace visible un presente influenciado por la modernidad, como lo expresan algunos estudiantes que asisten a un casting preparado para la película, donde los vemos cantar o bailar música ajena a las islas y sus costumbres; en contraste con otros habitantes que aún mantienen sus tradiciones y se muestran como personajes más originales y nobles. O la idea de construir un gran puente que conecte la isla con el continente; otra manifestación del desarrollo que se vislumbra como el inminente arribo de la globalización y la pérdida de las raíces. Un tema actual que la película deja entrever mientras emprende la búsqueda de una pareja que desapareció en misteriosas circunstancias. El objetivo de la inspiración de Agüero.

Conversamos con José Luis Torres Leiva sobre El viento sabe que vuelvo a casa, durante su estreno en el último Festival de Cine de Valdivia:

José Luis, cuéntanos un poco tu relación con el cine y cómo te iniciaste en este camino.
El cine siempre ha estado presente, desde el colegio, además mi hermano es muy cinéfilo. Con él yo empecé a aprender, cuando era más niño, a ver otro tipo de cine, con un estilo y una narración que no había visto. Me empezó a llamar mucho la atención ese otro tipo de alternativa fuera de la cartelera. Me empezó a fascinar cada vez más. Después opté por estudiar Comunicación Audiovisual, pero pensando en que quería hacer cine. Uno de mis profesores fue Cristián Sánchez, que fue muy relevante para mí, ya que nos habló y nos mostró muchas obras interesantes que fueron una herramienta de comunicación que me permitió acercarme al mundo de manera más directa.
Comencé haciendo documentales.  Soy un poco tímido y la herramienta del cine me permitió acercarme a las personas bajo otra perspectiva que en la vida cotidiana. Y eso es lo interesante de conocer otros mundos, de conocer a otras personas ocupando el lenguaje del cine. Los dos primeros documentales los realicé solo, con mi cámara, durante casi dos años. Y siento que todos estos primeros trabajos son como una especie de apuntes que me han ido ayudado a enriquecer las búsquedas. Luego, cuando hice ficción me di cuenta que me sirvió mucho hacer documental, por su acercamiento. Escribir la ficción, escribir las historias y los personajes tenía una aproximación muy documental. Y creo que El viento sabe que vuelvo a casa, con Ignacio Agüero, me sirvió mucho, ya que tiene estos dos mundos, la ficción y el documental dentro de la ficción; que para mí nunca ha sido algo separado, sino que siempre muy complementario uno del otro. Esta película trabaja ambos universos.

¿Cómo fue el proceso de creación de la película ?
Trabajar con Ignacio es lo que me interesa como director, es muy importante y un gran aporte para el trabajo que he realizado hasta ahora. Lo descubrí cuando estaba estudiando. Cuando lo conocí en persona me di cuenta que su coherencia y lo que admiraba de él como realizador tenía que ver con una búsqueda muy personal de su forma de hacer cine y hacer historias. Algo de lo que yo he aprendido bastante. Esta película es una suerte de homenaje a su cine y a su persona. Ignacio tiene una gran virtud; es una persona que sabe y se da el tiempo de escuchar a los demás. Y para mí, eso, en esta película me importaba mucho. El acercamiento de los personajes en la isla en Chiloé tiene que ver con la relación de Ignacio al escuchar a las personas y ponerse cara a cara. También me interesó trabajar, más que todo, el universo de las islas, vivir en un lugar lejano que tiene sus propias reglas y maneras de entender la vida muy personales, un mundo aparte. La película también plantea procesos cinematográficos y el hacer cine. El acercamiento a una historia y cómo ésta puede ir desapareciendo y encontrarse en otra. Y tiene que ver con lo que me dijo Ignacio alguna vez, que cuando uno comienza un proceso cinematográfico la idea que uno tiene desde un comienzo cambia un montón y puede transformarse en otra historia. Eso tiene que ver con los procesos que cambian continuamente, porque uno está trabajando con la realidad. Incluso en ficción.

¿Cómo es la relación con tus personajes y cuál es el desarrollo creativo que trabajas junto a ellos?
Nace de muchas inquietudes y necesidades que buscas responder y también de las historias que te van rodeando y los momentos de tu vida que te van marcando. Y eso mismo es lo que afecta a un espectador en cómo percibe una película y el momento que uno está pasando. Y eso me parece muy interesante, porque el desarrollo de personajes responde a necesidades tuyas. También un trabajo fundamental es saber bien cómo mostrar ese personaje, que sea realmente una persona de carne y hueso, y para lograr eso es la investigación con uno mismo y ese mundo al cual no perteneces.
Hasta el momento he trabajado con actores que conozco muy bien y desde un comienzo cuando hago ficción los involucro. Por ejemplo, el 2011 en la película Verano, los actores estuvieron involucrados desde un comienzo. Entonces, el guión lo escribí con ellos a partir de las cosas que me contaban.

¿Cuál es tu punto de vista sobre la industria audiovisual en Chile?
Hablar de industria… Creo que nos falta algo para hablar de eso. Lo que me parece muy interesante es que se haga y que haya una diversidad de voces y directores que planteen una necesidad de hablar de ciertos temas y ponerlos en el tapete; y que también haya una reflexión sobre eso. Creo que para mí eso es más importante. Puedes hacer películas más grandes o más pequeñas, más independientes. Creo que eso pasa a un nivel más secundario. Lo importante es cómo hacerla y mostrarla donde sea. En sala ya no es lo único que puedes aspirar al mostrar una película. Está Internet, tú mismo puedes gestionar un estreno en tu casa. No se debe perder esa necesidad de hacer películas para transmitir no sólo historias, sino que situaciones que estamos viviendo también como país, como personas. Eso nunca va a acabar. Y la discusión a través del cine es maravillosa. Es la fuerza que tiene el cine, la comunicación con los demás. Hablar de industria y la distribución del cine es muy difícil, es un mundo muy ajeno para muchos de los que hacen cine.

Cuando comencemos a entender que la industria tiene que ver con comunicar y transmitir hacia las personas va a ser más beneficioso.

 

 

FICHA TÉCNICA

Dirección: José Luis Torres Leiva
Guión: José Luis Torres Leiva
Elenco: Ignacio Agüero
Producción ejecutiva: Catalina Vergara
Producción general: Carolina Quezada
Asistente de dirección: Tiziana Panizza
Dirección de fotografía: Cristián Soto
Montaje: José Luis Torres Leiva – Andrea Chignoli
Sonido: Claudio Vargas – Fernando Marín

Estreno Nacional
2016 (Festival Internacional de Cine de Valdivia)
3 de noviembre de 2016 (Estreno en salas)


Director audiovisual en cine y videoclip. Producción y gestión cultural en Galaxia Up

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