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La Cena (1998) de Ettore Scola

Una película de una realización simple pero rica en dialogos y fundamentos, con un fuerte punto social de la epoca de fines de los noventa que muestra realidades, objetivos y el comportamiento en torno a una mesa. Todo se situa en un restaurant italiano, por la noche, donde comenzamos a descubrir a estos bellos personajes, que de una u otra forma caracterizan una diversidad que une y representa Scola en su obra encasillada en ese cine social-personal que lo caracteriza.

El restaurant de Flora comienza a llenarse de gente, adultos en su mayoría y algunos jóvenes, quiénes nos muestran a través del desarrollo de la trama sus historia de vidas, pasadas y del presente, llenas de problemas, misterios, dramas, pero pasando también por la comedia, escuchamos conversaciones entre cortadas, y que se entrelazan mientras la cámara gira en torno a estas mesas reunidas, algunos esperan para un cita, y otros simplemente buscan compañía de un buen trago y una buena comida. Cada personaje y cada mesa define una identidad, desde unos curiosos turistas japoneses, una mujer con su marido y sus 4 amantes, una madre liberal y una hija que le confiesa que quiere ingresar a un claustro de monjas, una mesa de mujeres conversando sobre política, una joven amante algo loca por su profesor.

Son conversaciones que van y vienen, donde los meseros conviven y escuchan día a día. La dueña del local, la hermosa Fanny Ardant, es quién se encarga de darle un toque más personal a todo este árbol de relación, ya que uno se logra conectar con su pequeña historia de cuestionarse la vida presente y cambiarla.
Otro personaje importante es el Maestro Pezzullo (Vittorio Gassman), quién deambula entre las mesas, un poco chismoso, pero que conecta algunas historias, haciendo de mentor en mucha de ellas. En un momento importante de la película, Gassman habla con Flora, luego de escucharla hablar por teléfono y le menciona:
“Los Alimentos y las bebidas simbolizan la condición humana. Consumir una comida en una mesa cualquiera, de extraños o amigos se relaciona más con el corazón que con el estomago. Además, convivir significa vivir con los demás”
Esta claro, toda la carga textual que tienen estas lineas de la mano del gran guión que presenta esta obra, creo que explicarla esta demás, y se destaca por mantener la atención de uno, como espectador, por más de dos horas, en una película realizada con una cámara, en un lugar, con personajes con diálogos casi coreográficos e interpretando un tiempo real no es nada de fácil.


Comunicador audiovisual, productor y editor. Fundador del sitio web Galaxia Up.

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