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“Niñas Araña” de Guillermo Helo

En la filmografía nacional no hay demasiadas películas que transiten bien entre el camino comercial y el de festivales. El cine enfocado en las audiencias masivas ha sido relativamente bien recibido por el público chileno en salas, mientras que el de autor ha tenido grandes reconocimientos a nivel internacional. Niñas Araña de Guillermo Helo, pareciera ser una de esas cintas que busca caminar entre ambos senderos. Como señaló el mismo director, “ciertas temáticas son importantes de discutir desde una manera más masiva. Al entrar en lenguaje de festivales empiezas a cerrar el nicho”.

Guillermo egresó de la universidad UNIACC, donde efectivamente hay un enfoque más comercial o televisivo de la comunicación audiovisual. Trabajó en teleseries como Brujas, Hippie y Maldita, y esta cinta es su primera exploración del lenguaje cinematográfico. Niñas Araña está inspirada en el caso real de tres adolescentes que, hace alrededor de diez años, comienzan a robar departamentos del barrio alto escalando los edificios y ganándose el apodo mediático de “las arañitas”. Una obra de teatro del año 2008, titulada también Niñas Araña, del joven dramaturgo Luis Barrales, inspiró a Helo para adaptarla al cine. Sin embargo, decidió hacerlo tomando distancia del hecho real y de la obra teatral.

La película exhibe vestigios de la carrera televisiva del director, desde la influencia narrativa hasta la propuesta visual y de guión. Si bien el guión aborda las temáticas y presenta a sus protagonistas de forma superficial, la propuesta de dirección tiene momentos interesantes y originales. Hay planos inolvidables y la variedad de locaciones destaca en la propuesta del film, que fue grabado en varias comunas de Santiago.

Un aspecto positivo de la película es que muestra la vida de tres niñas que, en estricto rigor, son delincuentes, pero lo hace desde una posición neutral. Es una realidad cruda y compleja, pero el director parece no emitir juicios contra sus protagonistas. Por otro lado, la puesta en escena es efectiva en mostrar la desigualdad que se vive en Chile. Las contradicciones del mundo privilegiado, lo inalcanzable que resulta para ciertas personas y las situaciones que llevan a estas niñas a cometer los robos, parecen tener la coherencia propia de la vida real. Otro aspecto meritorio es el ritmo, donde también se denota un enfoque más comercial, ya que la cinta avanza y se desarrolla con amabilidad para el espectador. Bajo ningún prisma esta es una película lenta o aburrida. Todo lo contrario.

Niñas Araña demuestra una serie de inconsistencias que no pueden obviarse. Una de las más notorias es la variación en el tono actoral que hay a lo largo de la película. Es como si el director y los actores hubieran ido descubriendo los personajes a medida que avanzaba el rodaje que, por supuesto, no se graba cronológicamente de acuerdo al guión. Lo anterior no es responsabilidad de las actrices y, en este contexto, es necesario destacar el trabajo de Michelle Mella, que desde ya se perfila como una promesa de la actuación nacional.

A pesar de la superficialidad y de sus inconsistencias, Niñas Araña es un relato entretenido, dinámico e interesante. Es una buena ópera prima, que le otorga una ventana interesante a la actriz protagónica (Michelle Mella), que de seguro veremos cada vez más en la pantalla grande.


Cineasta Viñamarino, egresado de la Universidad del Desarrollo. Amante del cine de animación, sobre todo de Studio Ghibli. Sus mayores referentes son Yasujiro Ozu y Wes Anderson.

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