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Santiago vs. Marina: El montaje y la ciudad

Santiago vs. Marina: El montaje y la ciudad

En la más reciente película del director chileno Sebastián Lelio, Marina, una mujer transgénero, debe enfrentarse a la muerte de su compañero y a los prejuicios de su familia, quienes intentan borrarla de todo el proceso de duelo. En Una Mujer Fantástica la protagonista también deberá lidiar con los espacios que encarna el Santiago contemporáneo, una ciudad planteada como un personaje testigo a través del montaje realizado por Soledad Salfate.

Marina es una mujer normal y cuando la conocemos, el personaje habita en un Santiago más bien amable, incluso idílico. “[Se trató] no solo adorar a Marina, sino también darle la dualidad de ser un ser perdido en la vida, que está transitando, igual como transitamos todos desde que somos niños hasta que morimos”, señaló Soledad en el último CineForo organizado por la Cineteca Nacional, detallando su labor en el montaje y la idea de exhibir la relación de la protagonista con los espacios que la rodean. La edición  nos muestra a una Marina cómoda en el centro de Santiago, en sus  calles, restoranes y galerías adornadas con luces de neón y música de otra década. Aunque dominada por la oscuridad, la configuración de los espacios parece construida por ella , sugiriéndonos que tal vez es el circuito que ha transitado a lo largo de su vida; como parte de su identidad en  proceso de cambio, en un viaje de lo masculino hacia femenino, como al que hace referencia Salfate.

En Una Mujer Fantástica no basta la ciudad como mero setting, donde se articulan las acciones y relaciones de Marina. “Santiago es un personaje más. Si ustedes piensan un poco en Gloria, es otro Santiago el que se ve. Se ve siempre detrás de las ventanas como oculto. Esta es una película mucho más exterior y queríamos ver el lindo Santiago Centro. Queríamos que se viera fuera de Chile el  bello Santiago donde vivimos. Así, Santiago cobra vida en lugares reconocibles, como los Juegos Diana y su restorán, además de los parques de Santiago Centro, la Plaza de la Aviación, Costanera Center y Rosario Norte. Marina deambula entre ellos, pasa de un lado a otro, experimentando y a veces sufriendo la reacción de cada uno de ellos. ¿Cómo reacciona un espacio frente a ella? ¿Cómo reacciona la ciudad frente a un cuerpo en transición, frente a un alma en transición?”, indicó la montajista del film.

Marina no es una mujer de muchas palabras, su cara y su cuerpo son los encargados de narrar la batalla que sufre frente a los espacios. En una de las escenas más relevantes del film debe devolver el auto de Orlando a su ex esposa. La vemos llegar a Rosario Norte y sus imponentes edificios de cristal y cemento,  Santiago corporativo en su máximo esplendor. Un guardia le impide el paso al edificio donde trabaja Sonia (Aline Küppenheim). Lo que parece un trámite cobra tintes de batalla y, en un acto que se transforma en un leit motiv de la película y que se repetirá en el desenlace, el personaje de Küppenheim relega a Marina a un lugar subterráneo, el estacionamiento del edificio. El espacio no resiste a Marina,  es tratada como Daniel. La escena muestra la fragilidad humana a través de la ciudad, a través del Santiago como protagonista y antagonista.

Si bien la película cuenta con escenas más estilizadas que ahondan en el mundo interior de Marina y reflejan de forma metafórica su relación con los espacios físicos, Soledad Salfate relató que durante el montaje se eliminaron deliberadamente otras secuencias similares. “A mí me toca la pega dura, no enamorarme con cosas que por muy bellas que sean no le aporten a la obra final, a la narración, o a la película”, indicó la montajista haciendo hincapié en que se intentó mostrar a la ciudad sin adornos, algo que también puede apreciarse en las escenas más crudas de la película. Mientras Marina es obligada a mostrarse en espacios subterráneos, el hijo de Orlando y sus parientes, hombres todos, pueden actuar a plena luz del día. Cuando pasan fuera de la Torre Santa María atacan a Marina a vista y paciencia de todos. Nadie se inmuta cuando es llevada al auto a la fuerza y humillada. Nadie se inmuta tampoco cuando es dejada en un callejón con la  cabeza cubierta de cinta adhesiva. El rol del espacio parece ser solo  testigo silencioso de  tamañas atrocidades.

Asimismo, Marina se mueve entre diferentes Santiagos y es a la vez reconstruida por sus lugares. Aparecen las micros como medio de transición entre un espacio y otro, el único lugar que parece entregarle la oportunidad de ser una más, de mezclarse con el resto de forma natural. Ahí se ofusca, piensa y reflexiona. Los espejos cobran relevancia entre estos viajes. Marina transita constantemente por un Santiago que se mira a sí mismo y que al mismo tiempo hace que ella también lo haga. “Siempre hay espejos alrededor de ella, en el sauna, cuando sube, siempre está su reflejo, ella mira su propio sexo”, acotó Salfate.

Sin embargo, el montaje en Una Mujer Fantástica parece ir más allá de lo estrictamente visual al presentar también a la ciudad como un laberinto infranqueable que a veces carece de sentido. En la segunda mitad de la película, los pasos de Marina son guiados por una llave que Orlando tenía en su poder al momento de morir, la búsqueda de su cerradura finalmente resulta infructuosa. “¿Cuántas veces ustedes abren puertas y encuentran lo que quieren encontrar? Es la vida así, la vida tiene mucho vacío. Y ese vacío es donde nos construimos, donde volvemos a nacer, es donde podemos pararnos y seguir adelante”, indicó Soledad Salfate.

Sin lugar a dudas, el espacio y su relación con la identidad es un tema central en Una Mujer Fantástica. Soledad Salfate y Sebastián Lelio han escogido cuidadosamente dónde se desarrolla cada acción y usan con habilidad los recursos que la ciudad ofrece. A través del montaje, el personaje de Marina se vuelve un texto sobre cómo un outsider vive y sobrevive en el Santiago contemporáneo, que ofrece refugio pero también mucha violencia frente aquellos que no resisten sus moldes.


Licenciado en Letras Inglesas y Magíster en Comunicación Social y Educación de la Universidad Católica. De profesión profesor, donde he utilizado el cine como elemento central y motivador, he trabajado en Marketing y Comunicaciones, además de colaborar con sellos musicales y blogs de música independientes en Santiago. Amante del Cine y la cultura popular.

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