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Visitor Q (2001) de Takashi Miike

“Visitor Q” no es una película que me sorprenda. Pero si una película que me emociona. Al punto de no entender ¿por qué me reía antes si ahora estoy llorando?
Al parecer, la idea de la globalización fílmica jamás existirá, ya que el Oriente nos lleva años luz en la tradición de contar historias y resolverlas contemporáneamente. Entendiéndolas y haciéndoles el amor. Pero por sobre todo, respetando a quienes antes las han contado sin avergonzarse.

Combatir la Alexitimia, es la metamorfosis que no todos logramos alcanzar para poder involucrarnos por completo en la realidad. Y cuando digo que no todos lo logramos, pensando en los factores, no responsabilicemos al aprendizaje pre-establecido (la moral y la ética) o al desarrollo social que vemos  todos los días en las noticias, sino explícitamente, a nuestras propias experiencias individuales, que son invadidas por el plástico y la inseguridad que nos hacen creer; expuestas en una lucha invisible y sin fundamentos humanos por sub existir (“Yo vivo para que tú me aceptes”, “Yo soy así y no puedo cambiar”). Como consecuencia, forjamos un tipo de personalidad que es utilizada como una herramienta que pocos saben controlar, ya que el conflicto personal generalmente se manifiesta en deseos profundamente individuales y actitudes instintivas, alejadas de todo razonamiento y entendimiento concreto. Alejadas del verdadero pensamiento, que finalmente es quien construye cada realidad y el origen absoluto del hombre: sus obsesiones. Takashi Miike lo entiende así, y lo transmite en VISITOR Q, que vaga por un cine que extrae sensaciones primitivas hacia el entendimiento poético de las acciones. Es como una mezcla entre las películas de Ingmar Bergman con las metáforas de Jodorowsky. Gustave Flaubert decía en una de sus frases: “el pensamiento es eterno, como el alma, y La acción es mortal como el cuerpo”, Miike recuerda que nuestros órganos intelectuales son inmortales, y que la verdad detrás de nuestra existencia individual persiste en los caminos homogéneos de la razón. Y pensando en la razón no como los elementos tangibles del espacio, sino como el propósito de nuestra vida y que nos hacen percibir a través de nuestro conocimiento el nacimiento de nuevas interrogantes. Del pensamiento Absoluto, o como Descartes lo diría, de nuestra propia existencia.

La película viaja por un mundo contemporáneo, Real. La ciudad o el pueblo donde cada uno de nosotros vive. Nace y se masturba. Un lugar cualquiera como la plaza o la cama de tus padres, un puente. Aquí Miike sitúa a una familia conceptual. Que se desenvuelve desde su propia atención y espectro del pensamiento ( a cada uno de los integrantes y por separado) hasta sus personalidades y conductas propias, aisladas de sus mundos meta-intelectuales, haciéndolas reaccionar a través de sus cuerpos. Como la necrofilia o el incesto presente en este relato, que finalmente, contribuyen a la metáfora perfecta, al dar la vuelta a la existencia y poderlo contar en un cuento moderno.


Galaxia Up es un sitio web chileno que tiene como objetivo difundir el trabajo de cineastas nacionales y sus actividades desarrolladas en el campo audiovisual en Chile, generando un espacio de conocimiento a través de la difusión de experiencias del arte y creación cinematográfica.

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